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COMPLICACIONES DE LA COLECISTITIS DE LARGA EVOLUCION: EL ILEO BILIAR

Autor: Dr. Juan Antonio Sánchez Valle



*Algunos artículos pueden contener imágenes altamente explícitas por lo que se recomienda discreción al abrirlas.

El íleo biliar, se produce cuando la vesícula biliar ha fistulizado espontáneamente en el intestino. Los cálculos biliares pasan directamente en el tracto gastrointestinal y, si es lo suficientemente grande, causar una obstrucción mecánica.

En el 68% de casos de fístulas son fístulas colecisto-duodenal (vesícula biliar a duodeno), en 5% colecisto-colonica (vesícula biliar a colon), y en 5% colecisto-dudodeno-colonica (vesícula biliar a duodeno y colon).

Normalmente, la obstrucción se produce en la unión ileocecal porque es el segmento más estrecho del tubo digestivo.

El término Síndrome de Bouveret se aplica cuando la piedra entra y obstruye el duodeno, obstruyendo la salida gástrica.

El íleo biliar representa el 1% de todas las obstrucciones del intestino delgado.

Interviene en el 25% de los pacientes mayores de 65 años cuando la obstrucción no es atribuible a la enfermedad por adherencias post quirúrgicas o hernias.

La mayoría de los pacientes no tienen antecedentes de colecistitis. El diagnóstico suele realizarse antes de la intervención el 73% de los casos.

Una radiografía de abdomen muestra dilatación de asas de intestino delgado en consonancia con la obstrucción, y en el 40% de los casos, se observa el gas o aire en la vía biliar o neumobilia.

Este último hallazgo es patológico en cualquier paciente que no ha tenido la instrumentación del conducto biliar común o en una derivación entero biliar.

A menos que la piedra que paso tenga un contenido importante de calcio, no es apreciable en la radiografía simple o tomografía computarizada.

En la laparotomía exploradora, la obstrucción del cálculo se identifica por la inspección manual del intestino. Se extrae por medio de una enterotomía transversal (sección transversal del intestino) o se realiza una resección de intestino delgado cuando hay evidencia de necrosis de la pared intestinal.

Se debe tener cuidado en la búsqueda de piedras adicionales, porque en el 16% de los casos existe más de una piedra.

Existe debate en la literatura sobre el criterio para el tratamiento de la fístula colecisto-enterica. Varios reportes indican la presencia de colecistitis crónica o colangitis a repetición si la fístula se mantiene intacta.

Otros han encontrado que la fístula puede cerrar de forma espontánea.

Normalmente se debe realiza una colecistectomía y reparación del orificio en la pared del duodeno o del colon, pero con riesgo elevado de lesión de la vía biliar.

Un único procedimiento para tratar la obstrucción intestinal aguda y la fístula es factible si el paciente está estable y capaz de tolerar una operación prolongada.

Si los cálculos biliares no son grandes al momento de palpar la vesícula biliar en el momento de la exploración inicial de la obstrucción, es seguro dejar a la fístula y decidir la intervención quirúrgica a futuro según la evolución clínica del paciente.